Servicio de Hemodiálisis

El Hospital Agramont cuenta con la atención especializada de Nefrología un equipado servicios de hemodiálisis y al igual que con  Terapia Intensiva Neonatal, un convencio con la Alcaldía de El Alto mediantes el Sistema Integral de Salud (SIS) para la atención de pacientes que sufran de insuficiencia renal y necesiten tratamiento de hemodiálisis que vivan en El Alto y provincias de La Paz, de forma gratuita.

¿Quiénes necesitan tratamiento de hemodiálisis?

Cuando los riñones están sanos limpian la sangre y eliminan el líquido en exceso en forma de orina. Pero, cuando una persona tiene insuficiencia renal necesita tratamiento para reemplazar algunas de las tareas importantes que hacen sus riñones.

La insuficiencia renal agua es la disminución o perdida brusca de la función renal. Las consecuencias derivadas de esta situación son múltiples, ya que los riñones al mismo tiempo que actúan como “filtros” depuradores” eliminando de la sangre el exceso de agua y diversas sustancias, lo hacen también sobre la producción de glóbulos rojos y regulan ciertas funciones metabólicas y endocrinas.

Los tratamientos para la insuficiencia renal son la hemodiálisis, la diálisis peritoneal y el trasplante de riñón.

La hemodiálisis ayuda a:

– Elimina los desechos, la sal y el agua en exceso para evitar que se acumulen en la sangre.

– Mantiene una concentración adecuada de ciertas sustancias químicas en la sangre.

– Contribuye a regular la presión sanguínea.

Procedimiento del tratamiento de hemodiálisis

Durante una sesión habitual de hemodiálisis se hace circular la sangre de modo continuo por un circuito externo, durante unas tres o cuatro horas. En este circuito hay un filtro dializador que extrae de la sangre el exceso de agua y diversas sustancias acumuladas, y también es capaz de introducir algunas otras, como el bicarbonato.

Un aparato de hemodiálisis tiene un filtro especial llamado un dializador o riñón artificial, el cual limpia la sangre. Para que su sangre pase por dializador el médico tiene que establecer un acceso o entrada a los vasos sanguíneos. Esto se hace con cirugía menor, generalmente en el brazo. Se pueden crear tres tipos de accesos distintos: una fístula, un injerto o un catéter.

La fístula es la primera opción de acceso. Se realiza uniendo una arteria a una vena cercana, debajo de la piel, para crear un vaso sanguíneo de mayor tamaño. Este tipo de acceso es el preferido porque presenta menos complicaciones y dura más tiempo.

Si sus vasos sanguíneos no son adecuados para una fístula se puede usar un injerto. En este caso se une una arteria a una vena cercana con un tubo blando y pequeño de material sintético que se coloca debajo de la piel.

Cuando la fístula o el injerto hayan cicatrizado le colocarán dos agujas, una en el lado de la arteria y otra en el lado de la vena de la fístula o el injerto, cada vez que reciba tratamiento. Las agujas se conectan a tubos plásticos. Un tubo lleva la sangre al dializador en donde se limpia, y el otro tubo regresa la sangre limpia a su cuerpo.

El tercer tipo de acceso, llamado catéter, se inserta en una vena grande del cuello o del tórax. Este tipo de acceso generalmente se utiliza cuando se requiere diálisis por un periodo de tiempo corto. Los catéteres también se pueden usar como accesos permanentes, pero sólo cuando no es posible crear una fístula o un injerto. Los catéteres se pueden conectar directamente a los tubos de diálisis y por lo tanto no se utilizan agujas.

Qué ocurre dentro del dializador?
Básicamente ocurren dos procesos diferentes:

· El dializador elimina de la sangre elementos que debería filtrar el riñón mediante procesos de difusión. Tales elementos como la urea y el potasio, si no fuesen depurados, producirían graves daños en el organismo. La membrana del dializador hace de filtro de estas partículas pasando de la alta concentración de las mismas en la sangre, a ser desechadas al otro lado de la membrana donde la concentración es menor para que pueda existir este intercambio.
· También a través de una presión osmótica artificial que ejerce la máquina de diálisis se produce la ultrafiltración. Mediante esta técnica se elimina el exceso de líquido que hay en el cuerpo del paciente debido a que el riñón pierde progresivamente la capacidad de excretar la orina. Por esta razón un paciente pierde peso cada vez que asiste a una sesión de hemodiálisis. Pero hay que destacar que el paciente no está perdiendo grasa, sino líquido acumulado en sangre. Para saber cuánto peso (es decir, exceso de líquido) ha de perder un paciente cada vez que acude a diálisis, se establece un peso seco.

¿Qué es el peso seco?

Cada paciente tiene su propio peso seco, y se define como el peso ideal que debe tener siempre y cuando no tenga líquido acumulado. Así por ejemplo, un individuo con un peso seco de 70 kg, si antes de conectarse a la máquina pesase 72 kg, debería perder en ella 2 kg. Cada vez que un paciente se dializa, se pretende dentro, de lo posible, que una vez termine la sesión consiga quedarse en su peso seco, ya que ello indicaría que se han eliminado los excesos de líquido en su cuerpo.

Quizás en el siguiente esquema se vea más claramente lo aquí descrito:

· Peso seco: Es el peso ideal de un individuo, el que tiene cuando no hay excesos de líquido en sangre.
· Peso Pre-Diálisis: Es el peso del paciente antes de ser conectado a la máquina.
· Peso Post-Diálisis: Es el peso del paciente una vez desconectado de la máquina.

Siempre se intenta que el peso post-diálisis sea el mismo que el peso seco, aunque no siempre es posible, ya que no se aconseja una pérdida de peso muy abundante en una única sesión. Por ejemplo, si un paciente con un peso seco de 70 kg, pesa 76 kg antes de ser conectado, no perderá 6 kg en un único día, porque podría ser muy perjudicial para el mismo.

El peso seco de una persona, puede variar siempre que haya cambios en la alimentación. Si el paciente tiene más apetito, aumentará la cantidad de grasa en su cuerpo (engordará). En este caso, el paciente tendrá que decirlo en el centro de diálisis para que allí le ajusten el peso seco. Se puede detectar también si el paciente se encuentra mareado, o tiene calambres musculares, cuando en la diálisis se pierde más peso que el que tiene ajustado como seco en ese momento.

Las enfermeras están encargadas de calcular el peso seco, pre y post diálisis para cada paciente. No olvide que si tiene alguna duda puede consultar con su médico o enfermeras y gustosamente le contestarán.

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