Servicio de Terapia Intensiva Neonatal

En nuestro Servicio de Terapia Intensiva Neonatal  se atienden a los  bebés neonatos (desde que nacen hasta los 28 días de vida), que están en condiciones delicadas de salud o son prematuros.

Dependiendo de la patología que presenten permanecen en la Unidad hasta aproximadamente un mes de nacidos. Contamos con más de 35 unidades de internación equipadas y personal calificado para el cuidado de los pacientes.

En este servicio trabajan para darle una mejor calidad de vida al neonato, desde que ingresa hasta que sale para su entorno familiar. A las madres se les brinda una educación integral de cómo atender al bebé, cómo colocarlo en el regazo, cómo amamantarlo, además les enseñan a bañarlo, alimentarlo, vestirlo, etc.

Las enfermeras están formadas como Promotoras en Lactancia Materna y las madres cuentan con un Lactario, o sala especial donde amamantan al bebé.

Podemos destacar que el Hospital Agramont cuenta con un Comité de Lactancia Materna, donde trabaja un equipo conjunto de médicos, pediatras, neonatólogos, médicos cirujanos y enfermeras, el cual vela por la buena alimentación de los pacientes y procura una mejor relación madre-neonato.

Motivos de internación en Terapia Intensiva Neonatal

Prematurez, patologías graves, malformaciones y bajo peso son tan sólo algunos de los motivos de Internación en la Sala de Neonatología.

¿Cuáles son los motivos de internación de un bebé en el Servicio de Terapia Intensiva Neonatal?

Las causas de internación en la sala de Neonatología son muy variadas y de diferentes niveles de gravedad. En términos generales, las causas de internación pueden pensarse en tres niveles:

  • Patologías graves y malformaciones del bebé.
  • Nacimiento prematuro del bebé.
  • Otras complicaciones perinatales; que suscitan el parto, que se dan durante el parto o que se evalúan tras el mismo

Para comprender un poco acerca de estos motivos de internación de un recién nacido, primero es importante considerar las distintas complicaciones que podrán presentarse durante el embarazo y nacimiento de un bebé.

Por un lado, se encuentran las patologías fetales diagnosticadas prenatalmente, que son aquellas enfermedades hereditarias o malformaciones congénitas de los bebés. Éstas, en general, pueden ser detectadas durante el transcurso del embarazo por medio de las ecografías. Sin entrar en detalles acerca de las especificidades de las mismas, todas ellas implicarán el pasaje por  Neonatología. Estos recién nacidos necesitan del auxilio y la intervención externa, a veces incluso a través de alguna intervención quirúrgica, dado que generalmente las malformaciones inhabilitan algún órgano para funcionar adecuadamente.

Por otra parte, se presentan algunas situaciones donde hacia el final del embarazo el equipo médico puede anticipar la posible necesidad de que el recién nacido sea internado. Esto suele suceder en los embarazos de riesgo, ya que éstos en general se asocian con la amenaza de parto prematuro. El nacimiento prematuro de un bebé (anterior a la semana 37 de gestación) es una complicación que puede tener diversas consecuencias, dependiendo del nivel de prematurez, pero siempre requerirá de la internación neonatal.

Por último, existen también complicaciones que se dan en el momento del parto y nacimiento del bebé u otras complicaciones (envejecimiento placentario temprano, por ejemplo) que suscitan una intervención de urgencia y que llevan a la internación del recién nacido al servicio de Neonatología. Este tipo de situaciones, en general no pueden ser previstas por el equipo médico, dado que no presentan señales de alarma. Asimismo, pueden presentarse otras dificultades menores que se evalúan tras el nacimiento y que tiene que ver con algunas alteraciones detectadas en los valores del recién nacido, por ejemplo, el peso o el nivel de bilirrubina para los cuales contamos con terapias como ser Luminoterapia, Alimentación parenteral, oxigenoterapia, entre otras.